Natación, maratón y un equipo

La natación es el deporte que más disfruto. Nunca fui buena en los deportes con pelotas: jugué voleibol, basquetbol y tenis. Me daba miedo la pelota y me distraía constantemente. Me resultaba tan imposible como  aburrido concentrarme en la pelota.  En la natación es diferente: para nadar sólo necesito conectarme con mi cuerpo, mover con ritmo mis brazos y piernas, concentrarme en mi respiración, estirarme y llegar a la meta. Cuando nado, no me distraigo ni tampoco me desespero; por el contrario, siempre quiero más.

Nadar es un deporte solitario que también se realiza en equipo. La competencia es principalmente contra uno mismo pero es muy importante tener un equipo que nos respalde, que nos ayude a mejorar, que nos motive.

Comencé a nadar desde pequeña y fui parte de un equipo de natación por mucho tiempo pero no siempre he nadado. Por un largo rato la sirena en mí estuvo dormida y resurgió hace apenas algunos años. Hoy en día no puedo imaginar mi vida sin la natación.  Cuando regresé a la alberca, empecé nadando sola. Después volví a tomar clases,  las que me han ayudado a mejorar mi técnica y a ser más veloz.   En el agua encuentro paz y nadar siempre me libera.

Algo que siempre me ha gustado de la natación es el ambiente de compañerismo y solidaridad que surge entre quienes nadamos.  Entre compañeros nos apoyamos y damos ánimos. Algunos de mis compañeros hoy son también mis amigos.

En los últimos años he participado en una que otra competencia, lo cual revivió un poquito los nervios y emoción de aquellos días de entrenamiento arduo y competencias casi cada fin de semana; lo cual ha sido para mí un pequeño recordatorio de esos años de convivencia y risas, de pertenecer a un equipo de natación.

En el club donde nado, una vez al año se realiza un maratón de natación que consiste en nadar continuamente durante cuatro horas.  Esto se realiza en equipo y cada equipo cuenta con seis nadadores, quienes van nadando por turnos a manera de relevos. En las primeras dos horas, en cada turno se nadan 200 metros; en las últimas dos horas se nadan 100 metros por turno.

Yo llevaba años queriendo participar en este maratón, pero por una u otra razón, no había podido hacerlo. Este año prometí hacerlo y lo cumplí. Fui constante en mi entrenamiento y tenía la certeza de que físicamente estaba preparada para realizar esta prueba. Tenía confianza en mí misma y además amo nadar.

Estaba más que lista para este maratón pero no tenía idea de lo que significaría para mí volver a ser parte de un equipo: ya se me había olvidado lo que era eso. Participar en este maratón me devolvió esa poderosa sensación de pertenencia, solidaridad y compañerismo.

No tenía contemplado que un equipo debe tener nombre y también un logotipo. Las semanas previas al maratón, todos los miembros de mi equipo estuvimos en contacto. Cuando me uní a ellos, ya tenían nuestro nombre y algunos diseños del logo (hechos por nuestra creativa compañera). Elegimos el que más nos gustó y nos pusimos de acuerdo en cómo queríamos que quedara la sudadera que nos identificaría como equipo ese día. En esos días compartimos ideas, bromeamos, nos echamos porras y nos dimos consejos para mejorar nuestro rendimiento el día del maratón. Más de veinte años después volví a sentirme parte de un equipo.

El sábado 16 de mayo llegó el gran día y poco después de las seis de la tarde ya estábamos frente a la alberca listos para comenzar con el calentamiento. No sólo estaba muy emocionada sino también muy nerviosa. Una vez ahí, frente a la alberca, me pregunté si aguantaría las 4 horas. Para colmo, el traje de baño me quedaba un poco grande (nunca hay que estrenar traje, gorra o gogles el día del evento) pero mi entrenadora, quien siempre me salva cuando surgen detalles como este, me ayudó a resolver el problema rápidamente.  Entonces pude calentar sin más contratiempos y a las siete ya estábamos listos para comenzar.  Me tocó ser la primera en nadar de mi equipo y en ese turno me costó mucho trabajo controlar mis nervios. Nadé lo mejor que pude y me conmovieron las porras de mi equipo. En el transcurso de esas cuatro horas nos apoyamos todo el tiempo y nadamos con todo. Ya se me había olvidado lo que era tener un equipo que te respalde, que te eche porras, que te acompañe.

El maratón consistió en cuatro horas de esfuerzo, de economizar energía, de mantener el ritmo al nadar, de apoyarnos, de reír, de resistir, de superarnos, de celebrar, de sentir nervios y, sobre todo, de disfrutar. Para mí fueron también cuatro horas de volver a sentir la solidaridad que hay en un equipo.

Me llené de recuerdos felices de mi infancia en la alberca, recuerdos en los que hace tiempo no pensaba. Mientras en la escuela era una niña solitaria de quien todos se burlaban y a quien molestaban la mayor parte del tiempo, en la natación tenía compañeros y amigos que me aceptaban tal cual era, que reían y jugaban conmigo cuando el entrenamiento terminaba. Ganáramos o perdiéramos, nos abrazábamos en las competencias, sabíamos que habíamos dado nuestro mejor esfuerzo.

No tenía idea de cuánto extrañaba ser parte de un equipo, de cuánta falta me hacía ese compañerismo hasta que volví va vivirlo el día del maratón.  Fue increíble tener con quien compartir el amor a la alberca, la emoción, los nervios,  la alegría y la enorme sensación de bienestar de haber llegado al final del evento.

Nadar Una vez que terminamos, todos con nuestra sudadera puesta nos abrazamos, gritamos, giramos abrazados, nos tomamos fotos. ¡Lo hicimos, equipo!

Equipo

Equipo

Y mientras todos sonreían alegres, yo escondí mi emoción en la garganta pues no quería ser la cursi del grupo que llorara. Estaba llena de agradecimiento, de recuerdos, del deseo de que ese ese momento no se acabara, de seguir viviendo la experiencia de pertenecer a un equipo.

La premiación del maratón terminó poco después de la medianoche.  Me desvelé nadando y volvería a hacerlo sin duda alguna.  Nadar en la noche es una excelente combinación y lo sería aun más si la alberca estuviera al aire libre.

Regresé a casa exhausta, llena de vida y feliz por el gran regalo de haber tenido un equipo, un extraordinario equipo.

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~ by Naraluna on May 25, 2015.

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